Ezequiel Burgo.
No conforme con haberse convertido en la meca de millones de turistas, la Argentina sale ahora a "venderse" al mundo, promocionando sus principales ofertas de bienes y servicios. Entre giras internacionales, misiones comerciales y ferias este año habrá unas 430 actividades promocionadas por el gobierno argentino, una cifra récord.
La idea es salir a vender productos argentinos desde Brasil a Pakistán, explican en la Cancillería, con el argumento de que ya no basta con quedarse de brazos cruzados esperando que los extranjeros "vengan" y compren al estilo shopping.
Pero, ¿cómo hace la Argentina para vender productos en el exterior? De dos formas:
, Por un lado están quienes lo realizan por su cuenta desde hace décadas (empresas grandes, medianas y chicas).
, Y por el otro, los más novatos que recurren a la ayuda del sector público.
La Cancillería es el organismo que se encarga de coordinar los esfuerzos que las distintas dependencias estatales están llevando a cabo, recolectando las preguntas de los empresarios sobre cómo y dónde se pueden vender sus productos en el extranjero.
Hoy en día el 50% de las exportaciones argentinas está en "piloto automático" puede decirse, ya que se trata de materias primas demandadas por economías con "apetito". La estrategia oficial apunta más bien al 50% restante, productos que en todo caso requieren un trabajo más industrial y enfrentan más restricciones a la hora de competir a nivel internacional.
El set de herramientas incluye: inteligencia comercial, la web y un conjunto de actividades de promoción. Ahí van las principales claves.
La inteligencia comercial
El subsecretario de Comercio Internacional, Embajador Luis María Kreckler, cuenta que el primer paso a través del cuál la Argentina sale a promocionar sus productos es lo que se denomina "inteligencia comercial sobre los productos".
Antes los mercados los abrían los mismos empresarios viajando con una valija visitando país por país. Así mostraban sus productos y "testeaban" donde podría encontrarse su demanda. Ahora es distinto, explica.
A través de un servicio que ofrece Cancillería, pueden averiguar cuáles son los mejores mercados para colocar sus productos, directamente ingresando sus datos en una computadora.
"A partir de ese instante comienza una relación entre privados en la que el Estado ya no tiene más nada que hacer", dice Kreckler.
La web
Todos los días las embajadas reciben pedidos de productos argentinos para que sean comercializados en distintos países. La web es una de las herramientas que la Argentina utiliza para vender. El portal de negocios de la Cancillería —"Argentina Trade Net"— permite, precisamente, que las representaciones argentinas en el exterior interactúen entre sí y que el sector exportador tenga acceso a información calificada y actualizada sobre los mercados externos.
Se utiliza teniendo un nombre de usuario que se obtiene luego de registrarse.
Actividades de promoción
La Dirección General de Promoción de Exportaciones de la Cancillería calcula que en 2007 habrá unas 430 actividades que van desde la organización de misiones comerciales multisectoriales, seminarios, misiones sectoriales, semanas argentinas, misiones inversas, hasta la participación en ferias internacionales y eventos de promoción de distinta índole.
Todo esto forma parte de un programa específicamente realizado para la promoción comercial y el desarrollo de mercados apuntado especialmente a las pymes. "Son ellas las que más ayuda requieren para colocar sus productos en los mercados externos", dicen en Cancillería.
El número de estas actividades se ha ido incrementando con el tiempo. Mientras en 2003 fueron 126, en 2005 se hicieron 144 y el año pasado 275. Para este año calculan unas 430.
Estas actividades son impulsadas desde distintos sectores oficiales: Secretaria de Turismo, Ministerio de Economía, Cancillería, el Instituto Nacional de Cine. También participan representaciones de los gobiernos provinciales y cámaras empresariales.
Algunos casos
La estrategia oficial, en teoría, es la siguiente: aumentar lo más que se pueda la diversificación de mercados y productos exportados. Si se observa la composición empresaria de las misiones se verá que efectivamente existe una fuerte tendencia a la diversificación: software, biotecnología, indumentaria, turismo, entre otros sectores.
Un caso es el de e-ducativa, una pyme rosarina que fabrica software para enseñar en colegios y universidades. Esta firma exporta por U$S 200.000 y tiene 20 empleados. Sus productos son vendidos a España y Rusia. Horacio Masacessi, dueño de la empresa, cuenta que el apoyo del sector público ha servido mucho. "Primero, existe un respaldo base del gobierno provincial y, segundo, cuando se sale a vender al extranjero acompañado por una comitiva es más fuerte el mensaje". Explica que así pudieron llegar a exportar su producto. Esta pyme instaló su software en el Colegio 56 de San Petersburgo y la Universidad de Dugna (ambos Rusia).
La ayuda también le sirve a las grandes. Es el caso por ejemplo de Biosidus, una firma con más de 400 empleados y una facturación de más de 30 millones de dólares. Esta compañía logró producir hormona de crecimiento humana a través de la modificación genética de una vaca, algo que coloca al país dentro un conjunto reducido de economías con avances concretos en la materia.
¿Cómo apoya? Acompaña y brinda soporte de organización en los viajes. ¿Sirve? En Biosidus dicen que sí. "Fue útil para establecer contactos y consolidar agendas de trabajo", explica Pablo Tesouro, manager de la empresa que viaja en las misiones.

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